jueves, 24 de junio de 2010

LA LEYENDA DEL MOLLE


En 1940 en una estanzuela de Cañada de Alvarez, un hachador me consultó por una urticaria gigante. En la investigación clínica de las causas se descartaba el origen alimenticio o la picadura de un insecto. De pronto y con sonrisa picaresca el capataz Arturo Torres, dice: -¡A ese hombre lo ha flechado el molle!
Nos recibimos de médicos, pero sólo la observación diaria -de enfermos y el conocimiento de la Patología Regional, nos hace médicos. La alergia al Tala y a otros arbustos era conocida y nuestro pensamiento clínico desconocía que el simple hecho de hachar un árbol podía originar una violenta urticaria. Poco después envié a un amigo alergista, aserrín y fruta de molle y en la investigación científica se probó que el Molle no sólo produce urticaria, sino que puede originar una alergia por inhalación, de crisis asmáticas.
Asociado el origen del nombre de Calamuchita: Región de molles", al flechazo que producía el árbol en algunos hacheros y conversando con viejos criollos de la región me relataron la leyenda, que después el distinguido educacionista Don Gotardo Stagnaro, la publicó en su libro de texto en las Escuelas Primarias: Fuentes de Vida.
Dice la Leyenda: "Vivía en estas regiones un jefe indio llamado Alimin, que se había enamorado perdidamente de Inti-Aidu, belleza indígena, a quien deseaba hacer su esposa. Un día la conquista se hace presente y encabeza el grupo de hombres Rodrigo de Soria. Ver a Inti-Aidú y rendirse de admiración fue todo uno, a tal punto que la pasión amorosa desasosegó al jefe español, convirtiéndolo en terrible rival de Alimin. Inti-Aidú, rechazó las propuestas matrimoniales del conquistador y por ello Rodrigo de Soria, decidió raptarla.
Una noche Alimin, al querer salvar a su amada, fue descubierto y Rodrigo de Soria prefirió matar a la mujer que había perturbado su vida y su sueño, antes que verla con el jefe indio. Con su espada la mató debajo de un molle.... Desde ese día el molle juró vengar a la india y flecha sin piedad alguna, al que busca amparo bajo su sombra es un árbol sagrado.
La leyenda es hermosa. Es posible que el nombre quichua de sus personajes sea otro. Así me fue relatada una noche al pie del cerro Champaquí, mientras rodaba el mate y se comentaban sucesos del pago chico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada